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¿Cómo organizar una comida de empresa?

Semejante a una tradición en la cultura francesa, reconocida por su gastronomía, la comida de negocios es ideal para promover intercambios profesionales. Para que esta comida tenga éxito, su organización debe hacerse en las reglas del arte bajo pena de ofender a su interlocutor …

Tener una comida de negocios facilita el contacto con una persona. En un ambiente agradable, esta comida es propicia para discusiones y negociaciones con un cliente, un inversor, un socio o un futuro socio. En esto, podemos hablar de un aperitivo que puede dar lugar a la firma de un contrato por ejemplo. Si no siempre tiene un aspecto solemne, tiene su parte de importancia porque te permite crear un vínculo con tu interlocutor. En general, la comida de negocios le permite desarrollar su red.

Objetivos a definir

Por lo tanto, no puede descuidarlo en vista del problema y el objetivo al que se dirige. El objetivo es poder definir objetivos de acuerdo a un interés común. Todo ello en un ambiente agradable y relajado. No se tiene una comida de empresa para hacer una comida, sino con un objetivo que muchas veces se define de antemano. Esto puede ser variado: crear un enlace físico, presentar su oferta, realizar una venta, obtener una inversión…

En todos los casos, la discusión debe en algún momento centrarse en esto objetivo, aunque sea sólo un tema entre otros que se discutirán. La gran dificultad está en preguntarse cuándo lo vas a hacer. Los anglosajones preferirán tratar el tema rápidamente para relajarse después, mientras que los franceses, por lo general, será necesario hablar de otras cosas antes de abordar el tema. Como puedes ver, todo depende de la cultura. En el caso de los invitados extranjeros, no siempre es exagerado conocer algunos de sus hábitos a la hora de comer, siempre con el fin de no cometer errores y no correr el riesgo de molestarlos.

Un equilibrio en los temas a encontrar

Conciliar convivencia y negocios requiere una cierta sentido de dominio. Este equilibrio se deriva de una comida finamente conducida en sintonía con su interlocutor. Dependiendo de la personalidad o cultura de la persona que tengas frente a ti, debes asegurarte de respetar sus valores durante toda la comida y no cometer errores.

Esto la comida debe ser un momento privilegiado de intercambios y de compartir. Tienes que tener cuidado de no exagerar para que tu invitado no lo tome como una agresión y se ponga a la defensiva. Haber preparado, en general, su discurso (nada de apuntes salvo que resulten imprescindibles para la comprensión de su interlocutor: cifras, etc.). Tendrás que confiar más en tu memoria. Asegúrese de que su interlocutor venga a sabiendas aclarando sus intenciones antes de esta comida, incluso si no aborda el tema de inmediato. Idealmente, debería tener la sensación de que el tema viene de él, al menos en parte.

El momento de abordar el tema

Elegir un momento adecuado, dependiendo de la naturaleza del tema. Si considera que la duración de la comida es relativamente corta, o si su interlocutor especifica que tiene poco tiempo en su día, ¿por qué no optar por el desayuno? En un hotel de renombre, por ejemplo, te costará menos que un almuerzo en una brasserie. Si necesita más tiempo, prefiera la comida o incluso la cena, que es más relajada por estar fuera del horario laboral.

Si su contacto no aborda por sí solo el tema por el que debe encontrar un terreno común, estimando el momento favorable, puede entablar esta conversación sin esperar necesariamente el final de la comida, siempre que el momento se preste para ello. Por lo tanto, debe adaptarse según el estado de ánimo de su interlocutor y saber aprovechar los momentos oportunos. Si solo estás al comienzo de la comida, estamos hablando de “charla pequeña”, que designa un tipo de discurso informal que no cubre los temas reales de la conversación que se deben abordar. Reserva el tiempo suficiente para poder cerrar el debate.

La elección del lugar y tipo de restaurante

En cuanto a la elección del restaurante, depende de usted como organizador. Elija algo relativamente “clásico” a menos que realmente le guste correr riesgos. Querer probar la originalidad no es muy recomendable, con el riesgo de que no agrade a su invitado… Opte por un restaurante bastante cerca del lugar de trabajo de su invitado oa mitad de camino. No elija un lugar excesivamente ruidoso que pueda dificultar la comprensión, lo cual es fundamental durante las negociaciones. Elija un lugar que conozca para evitar confrontar a su invitado con un servicio demasiado lento, un menú decepcionante o una atmósfera que no es apropiada para el contexto.

Puede hacer algunas sugerencias, pero no No dude en dejar que su invitado marque el tono de su elección de platos. En cuanto a usted, no opte automáticamente por los platos más baratos, parecería ser una persona tacaña en los negocios. Además, presta atención a los platos más caros, lo que podría interpretarse como un descuido en tus gastos. Como manda la tradición francesa, acompañar la comida con un buen vino suele ser bien recibido. Sin embargo, asegúrese de concentrarse en el propósito principal de la comida y no dejarse abrumar por esta parte de la tradición… Más allá de la seguridad al conducir, un alto nivel de alcohol en la sangre no es ventajoso para iniciar negociaciones… Además, recuerde, la comida es solo un pretexto .

Reglas básicas para recordar

No hace falta decir: llegue a tiempo, incluso con anticipación, al lugar de reunión para poder recibir a su invitado. Recuérdele la cita del día anterior, pidiéndole que la confirme. Sería una pena que este último lo olvide…

En la medida de lo posible, adapte su ritmo al de su invitado. Asegúrate de estar al mismo nivel de comida que él. Ver comer al otro, sin comer también, puede ser una situación embarazosa para tu invitado. Preste atención a este detalle, que no parece, a primera vista, sin importancia, pero que se percibe como una muestra de respeto.

Por convención, el uso dicta que esta es la persona quien inicia la comida quien recibe, reserva y paga la cuenta, es decir, usted. Puede ser una buena idea acordar de antemano con el gerente del restaurante o el mayordomo que pagarás la cuenta para evitar que la cuenta llegue a la mesa. En otras palabras, adelantarse al pago. También puede pagar de forma rápida y discreta al final de la comida (“Disculpe, voy al baño, vuelvo” puede ser posible). Esto también evita tener que pedir (un poco demasiado ruidosamente) un informe de gastos… No es necesario que su invitado pretenda sacar su billetera.

La conclusión del negocio no tiene que hacerse necesariamente durante la comida, pero sí es necesario haber preparado el terreno tanto como sea posible. Sin embargo, lo ideal es que la conclusión del caso se realice durante la comida. La comida de negocios está más diseñada para hacer avanzar las negociaciones.

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