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Coffee breaks, ¿buenos o malos?

Para muchos, la pausa para el café es una parte esencial de la jornada laboral: sin embargo, ¿un alto número de pausas significa que tienes malos empleados? Pero a la inversa, ¿cómo debe interpretarse la ausencia de una pausa para el café?

Pausas que tienen interés

Estar convencido del interés de las pausas café dentro del emprendimiento, siempre que no lo sean demasiado frecuente ni demasiado largo… ¡No debemos exagerar de todos modos! El tiempo dedicado a este descanso ciertamente no es tiempo dedicado a trabajar concretamente, pero este momento agradable, informal y a menudo espontáneo puede ser beneficioso al crear un clima de confianza y serenidad dentro de la empresa: durante este descanso, la conversación puede da un giro profesional y tiene ventajas. Facilita la transmisión de información, la gestión de emergencias (que a veces se vuelve más rápida y eficiente que un e-mail) y si eres móvil o trabajas a distancia, este momento te permite hacer balance cuando regresas a la oficina.

Las personas también pueden compartir temas personales como su fin de semana, su velada, las hazañas y tonterías de sus hijos, etc. (¡evita de todos modos los detalles crujientes de tu noche de bodas!). Este tipo de intercambio tiende a unir a las personas y es una ventaja para el trabajo en equipo. Uno de los beneficios de la pausa para el café es intercambiar con personas con las que no trabajamos y acercar los diferentes servicios. Por supuesto, uno no excluye al otro. Podemos concertar un encuentro frente a la máquina de café y encontrar allí personas a las que no hemos invitado, pero con las que podemos encontrar sinergias.

Además de tejer buenas relaciones a nivel oficina y dinamizar la empresa, el coffee break les permite conocer a sus colaboradores o incluso contigo (y sí, tú también puedes tomar descansos… ) y posteriormente a comprender la cultura de la empresa (“¡bienvenidos!”). A pesar de la absorción de una bebida psicotrópica, este ambiente relajado ofrece la oportunidad de limitar y aliviar las tensiones (por supuesto, esto no es motivo para entrar en conflicto con sus compañeros justo antes del descanso…).

Además, según un estudio de la Universidad de Nueva York realizado en enero 2010, la cafeína mejora la memoria de los trabajadores así como su concentración y capacidades intelectuales . Si el sabor del café puede resultar desagradable para algunos, nada les impide tomar té (la teína produce el mismo efecto…) y en el peor de los casos, ¡tomar un chocolate con leche!

Finalmente, y quizás lo más importante, su cerebro necesita descansar y los descansos (con café o sin él) le permiten recargar sus baterías. Después de un descanso, serás mucho más productivo que si no lo hubieras hecho , lo que es, por lo tanto, una ganancia para la empresa en general. Por tanto, es más una buena práctica que una mala.

¿Alguna rotura que pueda ser perjudicial?

Ante el disonante anuncio de la pausa para el café, muchos empleadores se estremecen porque, por corta que sea la pausa, es una pérdida de tiempo. Mientras ellos se relajan, el trabajo se acumula mientras la productividad decrece y con ello la ganancia de dinero. Los empleadores están preocupados por este momento de libertad ya que según un estudio británico de Online Opinion, un empleado pasa en promedio 188 días y 21 horas en los coffee breaks en su carrera profesional. En otras palabras, la pausa para el café representa aproximadamente 21 minutos por día y la pérdida de productividad anual se estima en 490 euros por empleado, que rápidamente puede convertirse en una suma sustancial para los líderes empresariales. A pesar de los malos olores y el riesgo de cáncer, algunos preferirán una pausa para fumar un cigarrillo a una pausa para el café que es ¡cinco veces más larga!

Contrariamente a lo que hemos dicho anteriormente, ellos pueden ser fuentes de tensión y conflicto. Los últimos chismes de la empresa (cuyo contenido suele estar inflado y en ocasiones completamente falso), el intercambio de información (¡evite pensar que es un espía!), todo se puede decir frente a la máquina de café. Es un momento de confidencias (…¡pero no de confesionario!). Este momento puede volverse perjudicial para la armonía del equipo cuando se forman grupos para transformarse en “clanes” e impulsos guerreros (¡A las armas!). Incluso los efectos negativos latentes existen en estos momentos aparentemente cordiales, pero no olvides que una empresa está para generar ganancias.

El café, lo sabías… pero tal vez no desde estos ángulos! Seguro que habrás pensado si necesitas o no tomarte un momento para respirar (o dejar que tus empleados respiren). Sin embargo, tenga cuidado de no dejar que su bebida humeante se enfríe, podría pasar por un fumador…

2010

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